Merecido reconocimiento de la sociedad : Día Internacional de las

Mujeres Rurales

Una mirada al ámbito rural pone en evidencia la amplia participación de mujeres y niñas en un sector clave para la economía nacional de Chile y de las naciones en general, pero también es cierto, y así lo señala la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que siendo las mujeres y niñas la columna vertebral de la recuperación de las comunidades, actualmente son las más afectadas por la pandemia del Covid-19.

La realidad demanda que las mujeres sean puestas en el centro de las economías apoyando la rápida recuperación y encauzando al mundo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
que son la ruta vital hacia la recuperación a economías más verdes, más inclusivas y sociedades más fuertes y resilientes.

Los objetivos relacionados con los derechos de la mujer rural son el “ODS 5: Igualdad de Género” y el “ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico”.
Como un reconocimiento de la función y contribución decisiva de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural, la ONU, en Resolución 62/136, del 18-12-2007, estableció el 15 de octubre como “Día Internacional de las Mujeres Rurales”, instando a los Estados miembros, en colaboración con la ONU y la sociedad civil, a implementar medidas que puedan mejorar la vida de las mujeres rurales, indígenas y con discapacidad.

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Los gobiernos y la sociedad deben prestar atención a las necesidades de las mujeres rurales e invertir en ellas, buscando su empoderamiento político y socioeconómico, así como apoyar su participación plena e igualitaria en la toma de decisiones a todos los niveles, tenerlas en cuenta en sus políticas, desarrollar programas de asistencia específicos, servicios de asesoría que promuevan las habilidades económicas en la banca, los procedimientos comerciales y financieros; la provisión de microcréditos y otros servicios financieros o comerciales; la elaboración de leyes para garantizar que tengan derechos plenos e iguales a poseer tierras y otra propiedad, por nombrar algunas medidas necesarias.

El pasado 15 de octubre, en conmemoración del Día Internacional de las Mujeres Rurales en Chile, se realizó un encuentro donde compartieron historias de vida, testimonios del proceso de crecimiento y desarrollo; asistió la primera dama Cecilia Morel y pequeñas agricultoras, usuarias del INDAP, PRODESAL, SAT y PRODEMU.

El director nacional de INDAP señaló que un 45 % (70 mil 20 usuarias), del universo total que atienden del agro, son mujeres. Los rubros productivos con mayor concentración: hortalizas, aves, ganadería y apicultura; siendo la edad promedio de las usuarias de 57 años y una participación del 62 % de mujeres en emprendimientos en el ámbito del Turismo Rural.

VALIOSA CONTRIBUCIÓN AL DESARROLLO DE UN PAÍS
Considerando que las mujeres rurales representan una cuarta parte de la población mundial y el 43 % de las personas que trabajan la tierra y en Chile, corresponden al 23,3 % del total de ocupados en la agricultura, equivalente a más de 160 mil mujeres, es evidente su valiosa contribución al desarrollo del país, pues trabajan como agricultoras, asalariadas y empresarias. Con su mejor empeño labran la tierra y plantan las semillas que alimentarán a naciones enteras. Garantizando la seguridad alimentaria de sus poblaciones y preparando a sus comunidades frente al cambio climático.

La ONU Mujeres expone que las mujeres campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no tienen el mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor.

Un merecido y verdadero reconocimiento a las mujeres rurales para próximas celebraciones, estaría enmarcado en la ejecución de acciones contundentes que derrumben barreras estructurales y normas sociales discriminatorias que limitan su poder en la participación política dentro de sus comunidades y hogares. Su labor es invisible y no remunerada, a pesar de que las tareas aumentan y se endurecen por la pandemia.

Mundialmente, con pocas excepciones, todos los indicadores de género y desarrollo muestran que las campesinas se encuentran en peores condiciones que los hombres del campo y que las mujeres urbanas.

Son muchos los actores que participan en las mejoras e implementación de acciones para el sector, seguidos y apoyados por la ONU a través de: ONU Mujeres, FAO, OIT, Banco Mundial o el FIDA, que tratan de luchar desde diferentes perspectivas (derechos de la mujer, inversión, formación) por los objetivos y medidas que marcan en la resolución.

En entrevista realizada a la secretaria general de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI), Mafalda Galdames, expone que la organización está relacionada con las brechas de género que como mujeres encuentran en las propias agrupaciones del mundo campesino.

Señaló: “Nosotras queremos incidir políticamente porque también somos mujeres políticas y, por lo tanto, queremos estar en la misma igualdad de derechos que nuestros pares los dirigentes campesinos, por lo tanto, vamos a seguir luchando por derribar esas brechas” (Andrade E. Radio UChile).

Aún queda mucho por hacer en torno a los ODS y a la Resolución 62/136 para que en años venideros se pueda celebrar con avances concretos, tan importante fecha para las mujeres rurales.

Esta columna es cortesía del Colegio de Ingenieros de Chile.